- "¿Cómo nos vamos a acercar al pueblo, si ni siquiera sabemos quién es? Lo de Carzum sera un nick, ¿no?"-
- "Mujer, si son 13 vecinos, nos acercamos, preguntamos... y si no, con gritar ¡¡¡Carzum!!!, alguien saldrá, digo yo"-
Más o menos, así debió ser cómo Tejón se animó a venir a Foldada, junto con parte de su familia. No hizo falta que gritara mi nick -aunque hubiera sido divertido ;-)-. Con las fotos del blog ya tenía más o menos ubicada mi casa y una vecina, amablemente, acabó de orientarles.
Así pues, yo salía al patio a sacudir el mantel de las migas de la comida - para alimentar a los gorriones-, cuando me topé al otro lado de la verja con Tejón.
"¿Eres Carzum?"
"¿Tejón?"
De esta forma tan sencilla, pasamos de golpe y sopetón, del ciberespacio al mundo real, de este pequeño rinconcito virtual, al pueblo en sí. Me regaló un tejo y compartimos un rato de charla en familia con mis padres, Carlos y mi abuela.
La visita fue breve, pero intensa, y nos dio tiempo a enseñarles las cigüeñas, el lavadero, la iglesia e incluso el curioso y ancestral sistema, que utilizamos para abrir la puerta del templo.
Intercambiamos teléfonos y direcciones para seguir en contacto. Y nos comprometimos, entre otras cosas, a escribir esta entrada conjunta. Digo conjunta, porque las fotos son de Tejón. Sacó bastantes más, pero prefiero que os las muestre él y que os cuente en primera persona su impresión del pueblo ;-).
Por cierto, que a Tejón, como a mí, le gusta la música tradicional y el peculiar y bronco sonido del rabel, así pues, termino esta entrada con una canción de mi amigo, genial rabelista y gran improvisador, Miguel Cadavieco.
(leer cantando, con el tonillo que le da Miguel) "La despedida he dado, ya lo han leído, y el que ha llegado tarde, se lo ha perdido..." ;-)



