¿Reconocéis el lugar?? Ciertamente, es complicado, incluso hasta para aquellos que seguís habitualmente Foldadablog. Sí, os lo he mostrado en varias ocasiones. Pero, no, nunca así. Está inmensa y verde pradera, escoltada por la silueta de los picos de la Montaña Palentina, suele estar durante al menos nueve meses al año anegada de agua.
Sí, efectivamente, éste es el lugar que habitualmente ocupa "la cola del pantano", del embalse de Aguilar. La ausencia de lluvias, el calor relativo - aquí, el "Norte" siempre está presente y por eso la chaqueta es una prenda absolutamente imprescindible -, y, sobre todo, la continúa suelta de agua hacen que verano tras verano se repita esta imagen. El final del embalse reducido a un pequeño charco, a una leve sombra plateada a la derecha de la foto.
No, no me malinterpretéis, aún así, me encanta, no deja de tener su punto. Si caminas, caminas... y al final rodeas las lomas que circundan la pradera, te topas de pleno con el Pisuerga. El río, que durante el año permanece dormido en el fondo del pantano, resurge en verano, recupera su cauce y da lugar a paisajes que bien pudieran haber servido de escenario a las viejas pelis del Oeste Americano...
Junto al río piedras, troncos... restos de antiguas lindes, caminos, puentes y cercados. Son la sombra, el vestigio, la huella de los pueblos que anegó el pantano a principios de los sesenta (Cenera de Zalima, Quintanilla de la Berzosa, Villanueva del Río y Frontada). Han transcurrido muchos años, sí, pero cada verano, cuando me acerco a este lugar, pienso en cómo debió ser la vida en aquellos lugares, vecinos de Foldada, cómo debieron sentirse sus gentes al abandonar sus hogares y encontrar después en su lugar una ingente masa de agua...









